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lunes, 19 de marzo de 2012

Condenan en juicio sumario a joven opositor en Guantánamo


"Eider se convierte en el prisionero político más joven de la Isla", aseguran disidentes.

Por Roberto de Jesús Guerra Pérez/ Hablemos Press.

La Habana, 19 de marzo.- El opositor Eider Frometa Allen fue sancionado el jueves por un Tribunal de la provincia Guantánamo, en un juicio sumario.
Griselia Allen Esterlín, madre de Eider, en declaraciones a HABLEMOS PRESS en la noche del viernes aseguró que "el juicio fue una manipulación política".
Allen, de 23 años de edad, es activista del Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia, una organización opositora al régimen de Fidel y Raúl Castro. Los cargos presentados por el Tribunal que lo sancionó son por el delito de Desobediencia.
Explica Griselia que "Desde la hora en punto de que vayan hacer un juicio y hayan 20 mil gente de la Seguridad del Estado metidos ahí, (en el tribunal) entiendo que debe ser un juicio político".
Según Griselia -empleada en una fábrica de equipos de protección en Guantánamo- "el juicio se produjo bajo un fuerte dispositivo policial" donde "tres opositores (Yordi y Niober García Founier y Juan Luis Bravo) que fueron citados a comparecer como testigos" de la defensa de su hijo "resultaron detenidos".
Griselia explicó en la conversación -el viernes- por teléfono cómo se produjo la detención de su hijo el 10 de marzo y los hechos ocurridos el 15 en el Tribunal.

El disidente Jorge Corrales Ceballo declaró "Eider se convierte en el prisionero político más joven de la Isla, ya que su encarcelamiento es por su activismo en la oposición aunque puede estar asociado, por su vínculo familiar, con Enyor Díaz Allen, su hermano", Corresponsal de HABLEMOS PRESS.
Al cierre de esta nota, Yordi García Founier, uno de los detenidos en el juicio del joven opositor aún no había sido liberado.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Liberan a Secretario General de la JACU tras permanecer 30 horas detenido/ Hablemos Press


Por Roberto de Jesús Guerra Pérez


La Habana, 10 de noviembre.― Lilvio Fernández Luis, secretario General de Juventud Activa Cuba Unida (JACU), fue liberado tras permanecer 30 horas detenido en una estación policial de La Habana.


Fernández había sido citado el martes a las 6:00 de la tarde a comparecer en la unidad policial del Capri ante el oficial de la Seguridad del Estado Alejandro.


“La cita era para amenazarme que no se podía realizar ninguna actividad y al yo dejar claro que la actividad se haría conmigo o sin mí, me dejaron detenido”, declaró Fernández sobre las 11:00 de la noche del miércoles.


JACU cumplió el miércoles dos años de fundada. Sus miembros realizaron en la Sede, sito en la calle Guasimal número 9, Reparto Párraga, una actividad aunque Fernández no estaba presente.


Tatiana, esposa de Fernández, quien está recién operada también fue citada pero no compareció a la citación. “La actividad que teníamos planificada se hizo y se hizo más de lo que teníamos pensado”, comentó.



Otros detenidos



Bartolo Palomares y Yosvani Alfonso Castillo, miembros de JACU fueron detenidos en la noche del miércoles al regresar de La Habana para Cienfuegos, su lugar de residencia, al igual que Alejandro Tur Valladares, Periodista Independiente. Director de la Agencia Independiente Jagua Press.



Bartolo comunicó a Hablemos Press que fueron maltratados física y verbalmente por agentes de la Seguridad y “nos confiscaron los teléfonos celulares y libretas de anotaciones”.


miércoles, 20 de julio de 2011

Fallece opositor en la capital pinera

Por Magaly Norvis Otero Suárez/ Hablemos Press.
magaly.otero1963@yahoo.com

El opositor Kirinio Domínguez Michel, falleció en la madrugada del 19 de julio en Nueva Gerona, Isla de la Juventud, debido a una infección cardiovascular que lo mantuvo en terapia intensiva durante 28 días.

“Desde el principio dimos a conocer que la vida de nuestro compatriota corría eminente peligro”, declaró en una entrevista el martes el presidente del Partido Autónomo Pinero, Ramón Salazar Infante, en el cual militaba activamente el fallecido.

Kirinio Domínguez, de 35 años de edad, se había graduado de informático una semana antes de que lo ingresaran. Laboraba en un Pre Universitario como profesor e impartía cursos religiosos a los habitantes de su comunidad.
“Conocíamos que en el hospital Héroes de Baire no existía la asistencia especializada para el caso y en más de una ocasión se lo hicimos saber a la dirección de esa institución. Incluso realizamos una protesta ante el personal de la salud donde se acusó de indulgencia y se responsabilizó a la dirección de la entidad”, afirmó Infante.

“La falta de gestión administrativa del centro hospitalario para su traslado a un centro especializado en Ciudad de La Habana, y el temor de la familia que nos echó del hospital por miedo a represarías del régimen con el enfermo y a ellos mismo, apresuraron su muerte”, aseveró.
“Se ha perdido una vida joven que nos llena de dolor y enlutese una nueva familia cubana, a ellos nuestras condolencias, pero nos den luz para esclarecer su fallecimiento”.
Al entierro asistieron más de 200 personas. La familia de Kirinio Domínguez no respondió este miércoles al teléfono aunque insistimos en conocer sus opiniones.
“Es el odio del sistema a los que no participan de sus ideas o simplemente apagar la luz de un joven honrado e inteligente. Todos estos elementos son inherentes al sistema imperante en el país. Por tanto ellos lo asesinaron hasta tanto no demuestren lo contrario. Exigimos una evaluación de su muerte”, señaló Infante.

martes, 10 de mayo de 2011

Juan Wilfredo Soto: Muerte natural a lo revolucionario

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
hablemospress.roberg2007@gmail.com
La Habana, 10 de mayo.―El opositor pacífico Juan Wilfredo Soto García murió horas después de ser golpeado en un parque por agentes de la policía nacional revolucionaria y el comunicado oficial afirma que murió “de muerte natural por pancreatitis” y que “es mentira” que muriera de lesiones internas por la golpiza.
¡Fatalidad demasiado casual que la enfermedad se desencadenó tras la golpiza! así mismo el comunicado denigra al difunto acusándolo de delincuente común y de “usado por la contrarrevolución”.
Esta respuesta oficial a la divulgación espontánea entre la población cubana de la noticia del asesinato sigue el patrón de justificar cualquier hecho de sangre de las autoridades como “natural” y de desacreditar a las víctimas: por un lado “no fue culpa de nadie”, por otro lado “era un delincuente, no se perdió nada”.
El 13 de junio de 1994 ocurrió la masacre ante la boca de la bahía de La Habana de la multitud que pretendió huir del país en un remolcador de madera al que las autoridades para que no escaparan y dar un escarmiento envistieron con buques de hierro ahogando alrededor de 40 personas entre ellos 9 niños.
Entonces la versión oficial fue “accidente” y culpó a los padres por “su irresponsabilidad” de embarcar a sus hijitos en un barco viejo sobrecargado.
La parodia del juicio sobre el caso dictaminó que fue “accidente” y, como en todo el mundo la legislación pena a los responsables de accidentes, aquí los responsables de ahogar a una multitud fueron exonerados de toda culpa.
La muerte del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo, a quien depauperado en prolongada huelga de hambre encerraron las autoridades en celda solitaria, desnudo con las temperaturas invernales más bajas en años, y le cortaron durante varios días el agua pretendiendo así obligarlo a comer, ocurrió según versión oficial por “privación voluntaria de alimento” pero la ciencia hizo “todo lo posible” por salvarlo.
Todo menos consentir a las simples demandas de Zapata: respeto a su dignidad y alimentarse de lo que le llevara su madre. También el comunicado oficial se extendió denigrando al difunto por “delincuente común”.
La muerte masiva de ancianos recluidos como pacientes del Hospital Siquiátrico de La Habana, muertes por hambre, frío y maltratos, fue oficialmente explicada por “causas naturales” y la reciente nota de prensa sobre el juicio por los hechos notició condenas –la mayor de 12 años- por figuras delictivas relativas a malversación, ninguna por negación de atención médica y maltratos.
Y ni una palabra de compasión por la muerte de esos pacientes, sólo palabras de condenas por el daño a “la imagen” de la atención de salud en Cuba y de “la Revolución” aprovechado por “propagandas anti cubanas”.
La violencia y la arbitrariedad oficiales impunes van en creciente, aumentarán promocionalmente el descontento popular y a la impotencia de los amos para alimentar a la población y darle –o mentirles- un futuro.
Volverán a matar a “delincuentes” o “gusanos apátrida” o a cualquier hijo de familia indiferente o comunista que tropiece con un abusador con uniforme. Morirán por “causas naturales” o patadas que revientan órganos.
La impunidad y la falta de cumplimiento de las leyes que protegen la integridad del individuo son necesidades crecientes de este poder. Los que dan la orden de hundir el barco con una multitud y de cumplir con turbas de policías de civil la consigna “la calle es de los revolucionarios” están impune en el poder criticando “la muerte de Bin Laden”.
Reciben de las autoridades de los países democráticos tratamientos de “máximo líder de la revolución” y “excelentísimo señor presidente”.
Cuando nos peguen un tiro en la nuca nunca dirán que morimos de hemorragia cerebral y, por descontado, que somos delincuentes y contra revolucionarios, muerte tan natural como la muerte de la economía, la ley y el orden bajo este tipo de regímenes.